Vallenar: Lo Trágico del Arte por Juan García Ro

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Lo trágico del arte

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Kafka, conversando con un amigo, el que se refiere a La Metamorfosis como un sueño terrible, el escritor le responde: El sueño revela una realidad que es mucho más fuerte que la imaginación. Esto es lo terrible de la vida, lo trágico del arte.
El rechazo a la familia, sobre todo a la figura del padre, es uno de los motivos recurrentes en la producción de Kafka. En la imagen paterna, hay un símbolo de poder absoluto en cuanto al autoritarismo y la arbitrariedad sin límites, basados en una relación jerárquica de dependencia que conlleva la degradación del ser humano.
En el cuento, Gregorio Samsa se despierta convertido en un insecto. Cree seguir soñando, pero la visión del cuarto lo convence de lo contrario. Intenta seguir durmiendo, mas es su cuerpo el que lo persuade, pues le resulta imposible ponerse de lado y comienza su pesadilla donde va dislocando la existencia a base de registrar pequeños signos y síntomas causantes de angustia y desorientación.
Tras la sorpresa ante la aparición del escarabajo en la puerta de su dormitorio, el padre reacciona con violencia y lo obliga a volver al cuarto sin ninguna consideración y cuando vuelve a aventurarse fuera de su pieza, es bombardeado por el señor Samsa que, despiadadamente va arrojando manzanas sobre el infeliz y lo hiere con una de ellas en la espalda. La hermana y la madre compasivas con él, acaban también por desear su desaparición. La muerte de Gregorio supone la liberación para los tres, y los padres constatan, al término del relato, que su hija se ha convertido en una bella muchacha, imagen de la vitalidad que sustituye a la ruinosa desolación del hijo muerto.
El horrible cuerpo de Gregorio lo expone implacablemente al desprecio de su familia, cuyo sostén material había sido él hasta entonces. La humillación, otro de los motivos fundamentales de la obra kafkiana, opera como un proceso irreversible; la familia lo condena al total olvido, incluso la tarea de hacer desaparecer sus restos, se la dejan a la criada.

Juan García Ro